El nuevo trabajo de Zack Snyder es sin duda la película más esperada de las que se estrenaban esta semana. Este director me gusta mucho y desde que se presentó en el mundo del cine con Amanecer de los Muertos ha dejado claro que lo suyo son las propuestas arriesgadas. Pero puede que en esta ocasión haya arriesgado más de la cuenta. 

Con los precedentes y los trailers a todos se nos había hecho la boca agua. Una chica, recluída en un manicomio en circunstancias un tanto oscuras, decide huir antes de que la lobotomicen con unas compañeras, inventando mundos con cada paso que dan hacia su libertad. Si a todo esto le sumamos que salen samurais, dragones, orcos, robots, nazis y zombies, nada puede fallar, ¿no? Pues falla. Lo que podría haber sido una película cojonuda se queda en una especie de videojuego con fases que sólo tienen en común a nuestras protagonistas, siempre ligeritas de ropa. Y entre medias una realidad alternativa que Baby Doll, la protagonista, se inventa para huir de la realidad del manicomio, en la que las internas sin…..putas. Y el psiquiátrico un puticlub. Y no es que os lo quiera destripar, pero no hay más. Eso es todo, solo quedan efectos a toda pastilla, abuso del slow motion con momentos sin sentido y eso sí, mucha acción con posturitas mientras suena música.

Pero no me malinterpretéis, tampoco es que haya salido del cine diciendo que es mierda seca y merece el olvido. El film también tiene muchas cosas buenas, como una impresionante banda sonora con, por ejemplo, un remix muy cañero de Army of Me de Björk o una versión inquietante de un conocido tema de Eurythmics cantada por la protagonista, Emily Browning que acompaña muy bien a los primeros minutos de la película; en mi humilde opinión, una de las mejores escenas de todo el film, con una fotografía y un diseño artístico muy cuidados que la convierten en una pequeña obra maestra. Así mismo, los actores realizan un buen trabajo, en la medida que pueden en el caso de las chicas, puesto que la trama no deja mucho para su talento, pero salen bastante bien paradas. Pero sin duda son las interpretaciones masculinas, oscuras y depravadas las que ponen ese puntito de carisma humana a este film en pantalla verde.

¿En resumen? Realmente no sé si me ha gustado o no, sólo puedo decir que con un poco más de consistencia que hubiera tenido argumentalmente esto hubiera sido mucho más coherente y sólido, no la mitad de las cosas porque sí (y la otra mitad imaginarias). Los efectos no están reñidos con un buen argumento, pero puede que esto fuera lo que pretendía hacer Snyder, una película palomitera y en la que puedes tener el cerebro desconectado y babear como un zombie, ¿quién sabe?

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